Aprender a estar sola/o es regresar a ti

Aprender a estar solo es regresar a ti

¿Te causa ansiedad el solo hecho de pensar en estar solo(a), sin pareja? Incluso, sin ahondar en los terrenos amorosos, cuando estás solo(a) en casa ¿te sientes abandonado(a), con una sensación de tristeza profunda?


Aprender a estar solo(a) en cualquier ámbito de la vida es un camino y no siempre es el más trillado y suave.  Es un proceso doloroso donde deberás tocar heridas que llevas desde tu infancia. Heridas que no has sanado.  El temor a ser abandonado, a no tener compañía, a llegar a una vejez solitaria, a no sentir el apoyo de alguien o a no poder disfrutar los momentos. La sensación de ser incapaz de lidiar con la soledad es uno de los sentimientos que nos genera mayor ansiedad.


Y aunque no parezca lógico, esas emociones vienen desde que eras un niño(a), cuando sentías que tu padre o tu  madre te había abandonado emocionalmente. No te miraba a los ojos, no jugaba contigo, no compartía tiempo de calidad contigo, no iba a verte en las presentaciones de tu colegio, no te llevaba a la escuela, etc. Cuando eras un infante simplemente interpretaste que no eras importante para tu mamá o tu papá.


Esa misma sensación la recreas hoy cuando tu pareja quiere terminar una relación contigo o cuando te quedas solo en casa y necesitas escuchar música, chatear, interactuar en tus redes sociales o ver una película para no sentirte completamente solo(a). Sin pensar, te atemoriza el hecho de encontrarte contigo mismo(a), sin más.



Encontrarte, entenderte, abrazar tus miedos, guiarlos y trascender.

Para trascender el miedo a la soledad sólo hay un camino: Regresar a ti. 


“¿Regresar?, ¿cómo que regresar?” te estarás preguntando. En el transcurso de tu vida, tus miedos, tus inseguridades y creencias han manipulado tu comportamiento, tu vida entera. Esto ha hecho que te alejes de ti, que olvides quién eres. Y ahora con el afán del día a día seguramente ni siquiera sacas tiempo para escucharte, mirar en tu interior y preguntarte “¿qué hay allí adentro?, ¿qué me duele?, ¿qué quiero?, ¿qué hay detrás de esta reacción?”.


Nos acordamos de todos: amigos, padres, familia, pareja, hijos… pero nos ponemos a nosotros mismos en el(la) último de la lista.


NO IGNORARTE cuando te sientes solo, cuando reaccionas efusivamente con tu pareja y luego te arrepientes, cuando te sientes triste, cuando te da miedo algo (porque se vale estar triste, se vale sentir miedo, se vale sentirse mal) es el primer paso para regresar a ti. Cuando te ignoras a ti mismo(a) lo único que estás haciendo es validando que no eres valioso(a) para ti.


Entender lo que sientes, por qué lo sientes, de donde viene ese sentimiento y luego abrazarlo y guiarlo desde tu madurez, sensatez y experiencia te hará trascenderlo.


No será un proceso de una sola vez, lo deberás hacer muchas veces. Pero te aseguro que cada vez será menor tu dolor, más gestionable y más amigo.



¿Cómo superar el miedo a estar solo(a)?

La respuesta es tan simple como 1. Aceptar que tienes miedo a la soledad y 2. Estando solo(a), enfrentándote a él.


Soy muy consciente de que, aunque parezca simple,  para quien tiene que enfrentarse a ello, no lo es en absoluto. Cuando algo te da miedo y sabes con total certeza que se trata de un miedo racional (es decir, no pone tu vida en peligro) debes enfrentarte a ello una y otra vez hasta que aprendes a dominarlo.


¿Alguna vez has sentido miedo a algo?  ¿A las alturas por ejemplo? La única forma de liberarte de ese miedo es tirándote de un paracaídas, subiendo a grandes alturas, montar en montaña rusa… que se yo. Lo deberás hacer tantas veces hasta que te des cuenta que ya no tienes miedo.


Analiza el ejemplo anterior. ¿Tirarte de un paracaídas pone en riesgo tu vida? Posiblemente si. Es un deporte extremo. Y sin embargo, el miedo que te produce es superable. Ahora te pregunto ¿Estar solo(a) sin pareja pone en riesgo tu vida? ¿No verdad? Entonces imagínate lo superable que puede ser ese miedo. No va a pasar nada por estar solo. Es más, te aportará tanto a tu vida como nunca podría hacerlo estar en compañía.



Estar solo es una oportunidad para trascender

En ese cuarto oscuro, donde solo te encuentras tú contigo mismo(a), hablando contigo mismo(a), escuchándote a ti  mismo(a) es cuando empiezas a tocar las puertas de tu paraíso, a ver algo mágico que transformará tu vida.


Estar sin pareja, disfrutándote a ti mismo(a), viajando contigo mismo(a), besándote a ti mismo(a), gozando de los placeres de la vida, de lo que amas, de lo que toca fibras en ti, de lo que te hace palpitar el corazón con la libertad de ser tú y con el gozo de tener tu propia compañía es una de las grandes experiencias que puedes vivir como ser humano.


Agarrar a la soledad de la mano y llevárnosla  con nosotros por esos espacios que tanto hemos rechazado es transformador y absolutamente necesario. Deberás hacerlo desde la confianza plena en ti y en la vida. Y es justo entonces cuando ocurre el milagro, algo que solo tú podrás ver, tocar, sentir y utilizar para vivir una vida más plena y feliz.


¿Te sientes aislado/a  de la mayoría de los que te rodean, por tu cambio de género?

¿No encuentras pareja y crees que es por el cambio de identidad de género ante los demás?

¿Debo ser transparente diciendo que estoy en transición de género (ser miembro del colectivo LGTB?


Cuéntame en comentarios.

Deja un comentario