La autocrítica. Una voz con poder

La autocrítica: Una voz con poder

¿Tienes una entrevista de trabajo y hay una vocecita que te dice: “Es difícil que me acepten  por mi condición de ser del colectivo LGTBI”?

 

 

¿Discutes con tu pareja y luego te arrepientes diciéndote a ti mismo que fuiste un(a) “estúpido(a)” por hablarle así?

 

 

¿Quieres contarle a tu familia o amigos tu condición LGTBI pero una voz interna te frena porque tal vez te rechacen?

 

¿Qué es la autocrítica?

Ampliar el significado de “criticarse a sí mismo” nos hará reflexionar sobre el daño que nosotros mismos nos causamos y que nos impide lograr lo que queremos.

 

 

En un contexto más ilustrativo, la autocrítica es ese pepito  grillo que nos habla al odio diciéndonos que no somos suficientes, y etiquetándonos con palabras como “torpe” “desastre” “terribles “feo”. No es para menos que lo acompañe un sentimiento de tristeza, rabia, culpabilidad y/o melancolía.

 

 

¿Te has dado cuenta que te autocriticas constantemente? Incluso de forma inconsciente cuando algo no sale como lo esperabas o cuando haces algo equivocado que te genera culpabilidad. Es como si fuera el santo y seña para que pepito grillo aparezca a destruir nuestra conversación mental saludable.

 

 

¿Para qué sirve la autocrítica?

Criticarse solo sirve para alimentar la indecisión y la holgazanería. Piensa que la mente es como un jardín. Depende de las semillas que plantemos será la cosecha que tendremos. Cada que tenemos pensamientos como “Soy un desastre”, “por qué soy tan torpe” “no debí hacer eso, que estúpido” lo único que estamos logrando es plantar las semillas del enojo, la tristeza, la culpabilidad… y por obvias razones lo que cosecharemos es más de esto. No podríamos pedirle a un árbol de manzanas que dé naranjas ¿verdad?. 

 

 

En este apartado del texto no podría dejar de hablar de la autocrítica sana. Porque sí existe. Es el pepito grillo feliz y sano mentalmente que te dice que algo pudiste hacerlo mejor y que la próxima vez lo mejorarás. ¡Ojo! Sin atacarte ni destruirte. Solo admitiendo que esta vez cometiste un error como cualquier ser humano y que la próxima oportunidad darás todo de ti para hacerlo mejor.

 

 

Una forma eficiente de combatir la autocrítica 

La orientación que hay que dar a la energía mental es la de liberarse de lo viejo y crear modelos mentales nuevos. 

 

 

Dite a ti mismo lo que le dirías a la persona que más amas en el mundo. Seguro son solo palabras amorosas, comprensivas y repletas de positivismo. 

 

Mucho hemos escuchado que las palabras tienen poder. Y estoy acá para decirte que ES VERDAD. Cuando lo empieces a practicar a los pocos días te darás cuenta que te sientes contigo mismo diferente. Más enérgico, más feliz. 

 

 

Ejemplos de palabras que puedes decirte todos los días:

 

  • Estoy dispuesto/a  renunciar a la necesidad de no ser digno. Soy digno de lo mejor que hay en la vida y con amor me permito aceptarlo.

  • Me libero de la necesidad de controlar y siempre ganar. Todo lo que le sucede me hace más fuerte y es una ganancia para mi vida.

A medida que te creas  interiormente un modelo que reconozca tu propio valor, pepito grillo llegará pero para decirte palabras amorosas y comprensivas y tú empezarás a sentirte más capaz, con más poder, con más energía, más sonriente y aprenderás a disfrutar más la vida. 

 

 

Dejemos de perder tiempo y energía reprendiéndonos por algo que no podemos dejar de hacer si íntimamente tenemos ciertas creencias. Sí queremos cambiar algo, es necesario que lo digamos: “estoy dispuesta/o a renunciar al modelo mental interno que está provocando esto”. Puedes decírtelo y repetírtelo una y otra vez siempre que te acuerdes o caigas en cuenta en el momento que lo dices sobre la enfermedad o problema. 

 

Reconocerte te liberará de las ataduras de la autocrítica

Reconocer que te estás autocriticando y reconocer que eres un ser humano que tiene todo el derecho a cometer errores es un primer paso. 

 

 

Identifica qué es ese asunto o circunstancia por el que siempre te quejas y empieza a transformarlo con tu voz interior. En el momento que lo identificas te sales del grupo de las víctimas y empiezas a reconocer tu propio poder de transformarlo.

 

 

Cuéntame en comentarios de qué formas te has autocriticado y negado tu gran valor.

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